Columna ► Formación de equipo de gobierno: la fórmula Obama

*Esta columna fue publicada en mi espacio “De la A a la Z”, de La Tercera Blogs. El tema Obama era recurrente, y yo vivía en Washington en esa época. La columna quiso mostrar que hay que tener agallas para organizar un equipo de gobierno prescindiendo, en gran medida, del establishment.

art.missile.giA poco de que comience el gobierno del presidente electo de los Estados Unidos Barack Obama, una de las cosas que más llama la atención en su preparación para las futuras tareas de gobierno es precisamente el novedoso método empleado para reclutar el personal de confianza de su administración.

Si bien para los cargos ministeriales o equivalentes ha designado tanto a importantes figuras de su sector político como a independientes destacados por sus capacidades técnicas, para llenar los demás cargos disponibles (calculados en 7000) Obama ha evitado recurrir a las redes de contacto de su partido. El llamado a llenar todos aquellos cargos de confianza de jerarquía inferior a la de un Director de Servicio se está haciendo por internet, a través de un formulario que puede enviar cualquier profesional estadounidense calificado (o incluso un profesional extranjero con derecho a residencia en el país).

La postulación a trabajar en la nueva administración se manifiesta a través de un completísimo cuestionario que se envía a los interesados (63 puntos, en nueve páginas), el cual contiene una serie de preguntas enfocadas a prevenir cualquiera sorpresa futura respecto a currículums incompletos o poco veraces del personal de confianza, posibles conflictos de intereses, faltas legales o disciplinarias, indicios de tráfico de influencias o simple compadrazgo que más tarde pudieran ser fuente de problemas para el gobierno.

La información que deben proporcionar los candidatos a cargo de confianza va mucho más allá de las declaraciones patrimoniales que se han vuelto últimamente frecuentes entre nuestros altos funcionarios públicos. Entre los aspectos respecto a los cuales los profesionales interesados deben entregar información — a menudo no sólo personal, sino también del cónyuge respectivo — para que se considere su postulación a un cargo de confianza, están los siguientes:

  • Todos los curriculums vitae o semblanzas biográficas elaboradas por el profesional en cuestión en la última década (o elaborados con su conocimiento si no fueron de su autoría), y todos los detalles de cada grado académico obtenido (o estudio incompleto en su caso).
  • Cualquier juicio o investigación de carácter judicial, administrativo o incluso gremial de la que el candidato a cargo de confianza o su familia cercana hayan sido objeto.
  • Lista de sociedades, corporaciones o fundaciones en las cuales en que haya participado como socio, accionista (a partir de un 5% de participación), director o administrador el candidato y su cónyuge.
  • Pagos de impuestos y pensiones alimenticias en los últimos cuatro años (para los impuestos se incluye las empresas en las cuales se tenga participación).
  • Respecto del gobierno nacional o gobiernos extranjeros, y a todo nivel de administración pública, los detalles relativos a todo empleo a contrata o con boleta, consultorías y asesorías, becas o créditos con garantía de una entidad gubernamental concedidos en el pasado al candidato y su cónyuge.
  • Detalles de cualquiera actividad de lobby efectuada anteriormente por el candidato y su cónyuge.
  • Lista de discursos y publicaciones (incluidos los blogs y aquellas hechas bajo seudónimo).
  • Detalles del pago de imposiciones del personal doméstico.
  • Lista de regalos o donaciones recibidos por el candidato y su cónyuge.
  • Página web personal y Facebook.

Por el tipo de información que los candidatos deben entregar, está claro que no es nada de fácil pasar la “prueba de blancura” necesaria para ingresar al grupo de caras nuevas -idóneas y honestas desde el punto de vista profesional y humano-  que Obama aspira a reunir en su nuevo gobierno. No obstante la dificultad que tan minucioso control de calidad a priori  impone a los encargados de la selección de personal, éste representa un signo poderoso de una intención real de implementar una mayor dosis de apertura, profesionalismo, corrección y transparencia, y como tal una inversión en la credibilidad de la nueva administración, aunque el costo de una medida de este tipo sea, probablemente, el silencioso disgusto de las ávidas militancias tradicionales (que por la prensa aún no se han quejado).

El estilo Obama no quiere quedarse sólo en el significativo titulo de su sitio web, www.change.gov. Considerando las enormes expectativas generadas por una campaña basada en los conceptos de la participación ciudadana y el cambio, el costo de este primer paso -la renovación de la nómina de funcionarios públicos en base a estrictos estándares-, ciertamente vale la pena.

Como para que otros Presidentes tomen nota sobre cómo armar un equipo novedoso, capaz, y a prueba de escándalos.