Columna ► Matthei y los países nórdicos: del dicho al hecho

*Esta columna inauguró mi espacio “Caleidoscopio” en Voces de La Tercera. Al tratar un tema de política contingente, tuvo mucho eco en redes sociales.

Screen Shot 2015-04-16 at 23.53.18Evelyn Matthei ha declarado que el eje central de su campaña presidencial será la equidad. En entrevistas que aún no han suscitado mucho comentario, la candidata ha expresado que la equidad –por sobre la sola eficiencia- debe ser el principio rector de las políticas públicas, y que el modelo de desarrollo a seguir es el de lospaíses nórdicos, donde se han logrado vencer las grandes brechas entre los que tienen más y los que tienen menos.

Que la equidad al estilo nórdico constituya la base de la candidatura de la derecha es insólito. A nadie causaría sorpresa si un líder chileno de izquierda declarara admirar, por ejemplo, las políticas sociales de Suecia (el país más grande de Escandinavia y que recibió a miles de chilenos exiliados). Pero jamás se ha visto a la derecha chilena proclamar semejante admiración (y eso que en Suecia, desde hace siete años, gobierna la derecha).

¿Es la fijación de Matthei con los países nórdicos un volador de luces de la Alianza? Al menos, de parte de la propia Matthei este interés parece anterior a su candidatura. Además de visitar Finlandia a principios de este año para estudiar el modelo local, en 2011, ante importantes empresarios, Matthei expresó interés por seguir el ejemplo nórdico en lo relativo a la integración de la mujer al mundo del trabajo, los estímulos a la natalidad y la capacitación laboral, sugiriendo que en torno a este tipo de medidas podrían generarse consensos mas allá de ideologías.

La pregunta es: ¿está la derecha chilena dispuesta a considerar en serio el modelo nórdico?

Los países escandinavos lideran los rankings mundiales de competitividad, justicia social y satisfacción de la población. La receta no es un secreto. La carga impositiva es alta y la recaudación está eficientemente administrada. Sin embargo, los tributos son un instrumento que refleja un fin que convoca a la sociedad en su conjunto: la construcción de una sociedad donde la integración, por medio de políticas de educación y vivienda (por nombrar dos áreas) es una posibilidad real.

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En los países que admira Matthei, incluso los barrios exclusivos obligatoriamente incluyen viviendas sociales. Las personas de estrato alto no sólo no patalean por tener que compartir la calle y los parques con otra clase social; muchos además optan por hospitales públicos  para tener a sus hijos, y por educarlos en la escuela del barrio – pudiendo pagar clínicas y colegios privados. La integración social que se da en esos espacios comunes, entonces, no es una solución de mera conveniencia, sino una forma de estar en contacto con la realidad, para construir un mismo país.

En contraste con los países nórdicos, Chile es de los últimos de la tabla OCDE en calidad de vida. Es el Chile donde pobres y ricos viven aislados unos de otros, al punto que mucha gente de mayores recursos no conoce, en su propia ciudad, ni siquiera los barrios de clase media. El Chile donde no hay ni un solo hospital público donde padres pudientes querrían atender su parto. El Chile donde no existe una sola escuela pública donde familias acomodadas enviarían voluntariamente a sus hijos. El Chile donde la universidad está cada vez más disminuida en su tardío rol de agente igualitario, que poco puede hacer frente al prejuicio forjado en décadas de segmentación. ¿Cómo puede esta segregación que comienza en la cuna y se extiende a lo largo de nuestras vidas haberse convertido en algo tan natural como la cordillera? ¿Acaso el resentimiento que generan tan enormes distancias no pone en riesgo nuestra convivencia, el destino común que debe unirnos como nación?

Esta elección no decidirá si Chile se vuelve el país nórdico del sur; pero nos brinda una oportunidad de compararnos, en aspectos estructurales, con un modelo de desarrollo exitoso y distante de nuestra realidad. Ojalá la derecha y la izquierda se atrevan a estudiarlo en serio. Los problemas actuales de nuestro país así lo demandan.