Columna ► Tarea para el 2014: la voz de las mujeres

*Esta columna fue publicada en mi espacio “Caleidoscopio”, en Voces de La Tercera (Chile).

Screen Shot 2015-04-16 at 14.36.34Hace pocas semanas, se lanzó en Santiago el proyecto “Hay Mujeres”, una plataforma virtual que se propone visibilizar la existencia de expertas en todas las áreas del conocimiento. El sitio -esencialmente, una base de datos sobre experticia femenina- surgió para contrarrestar la escasa presencia femenina en la construcción de opinión en nuestro país. El objetivo es desvirtuar la excusa más común que esgrimen los editores de medios u organizadores de seminarios, mesas redondas y eventos empresariales frente a los cuestionamientos por la frecuente exclusión de expertas en esos foros. Que simplemente “no hay mujeres”.

En un país donde hace bastante tiempo la mitad de los estudiantes de educación superior son mujeres, puede parecer innecesario que tenga que crearse un sitio especial para subrayar algo evidente – el hecho que existen mujeres expertas. Pero esto tiene explicación. No obstante el mayor acceso a la educación, y la existencia de símbolos importantes de avance (como una Presidenta de la República), las posibilidades de expresión de la mujer en el debate público nacional son limitadas. Si en política las mujeres son pocas (85% de los diputados son hombres), fuera del parlamento las líderes de opinión son igualmente escasas. El 83% de quienes escriben opinión de los principales medios de comunicación chilenos son hombres. Expertas analistas existen, por cierto; las redes sociales y medios digitales nos han brindado espacios. Pero en los medios tradicionales, que tienen un peso mucho mayor en la agenda nacional, las mujeres brillamos… por nuestra ausencia.

En este mismo medio, La Tercera edición digital, de 34 columnistas regulares sólo 8 somos mujeres (expertas en distintas áreas); en la edición impresa, de 41 columnistas regulares sólo hay 3 mujeres (tres periodistas del diario, que escriben sobre arte, cultura, y espectáculos, respectivamente). En El Mercurio, la lista de 94 columnistas incluye 21 mujeres: sin embargo, entre ellas sólo hay 3 expertas que escriben opinión de forma regular (mensual o bimensualmente, una en economía, dos en internacional). El resto son periodistas del diario que se concentran en otras áreas (cultura, espectáculos, suplementos), o escriben irregularmente páginas editoriales. Por supuesto, ambos diarios tienen columnistas invitadas. No obstante, en ninguno de los dos periódicos impresos más importantes a nivel nacional existen mujeres que escriban opiniones (no reportajes ni entrevistas) sobre política o sociedad (por nombrar dos áreas de interés general) con regularidad. El fin de semana, la opinión es exclusivamente masculina en ambos medios. Y nadie reclama por esto.

En cuanto a la televisión abierta (para no quedarnos sólo en prensa escrita), no parece llamar mayormente la atención que las mujeres participen del debate (como periodistas, cumpliendo con altos cánones de belleza física) preguntando opinión, sin generarla. Muchos programas sobre contingencia son conducidos por destacadas profesionales; pero los panelistas regulares de esos programas son casi exclusivamente hombres.

¿Por qué esto debería preocuparnos?

Los debate televisivos sobre actualidad, los foros empresariales, y las columnas en prensa escrita son espacios de influencia, donde se reflexiona sobre lo que verdaderamente debe importarnos como país. Las ideas allí vertidas dan significado a la noticia, identifican problemas y soluciones, y moldean la sociedad orientándola hacia acciones que pueden cambiar nuestra realidad. Si la presencia de mujeres en instancias de opinión es mínima o accesoria, toda la sociedad está perdiendo capacidad de análisis.

El rol de los medios en la construcción de una sociedad más igualitaria y democrática es innegable. Sin embargo, nuestra pasividad ante la postergación de la opinión femenina afianza el lugar secundario de las mujeres dentro de la comunidad. Las mujeres no somos mayormente una voz autorizada para comentar sobre temas claves para la sociedad en su conjunto; pero ni el gobierno, ni la sociedad civil, ni los ciudadanos de a pie, estamos ejerciendo presión para que esto cambie.

Un Chile verdaderamente más desarrollado requiere medios que recluten más mujeres como comentaristas, y mujeres que busquen activamente espacios como participantes –no sólo espectadoras- del debate público. Para generar este encuentro de voluntades, el proyecto “Hay Mujeres” (el equivalente electrónico de un archivador lleno de currículos) es un avance. No obstante, la experiencia comparada (Progressive Women Voices, la Academia de la BBC para Expertas) indica que poco cambiará si los medios no adoptan la incorporación de expertas como política institucional (elemento de responsabilidad social empresarial); y si esas expertas no se preparan adecuadamente para comunicar sus ideas a audiencias masivas.

Parafraseando esa vieja canción de James Brown, opinión es todavía “un mundo de hombres, de hombres, de hombres”.

Pero podemos cambiarlo. ¡Hagámoslo!