Intereses

Mi interés por el área internacional viene desde mi niñez. Tempranas lecciones familiares de geografía se entremezclan con recuerdos de escuchar en la radio, antes de partir al colegio, angustiosos reportes de la guerra entre Argentina y Reino Unido por las islas Malvinas (Falklands), que se libraba — así lo sentíamos en Chile — muy cerca de nosotros. Por la noche, el noticiario ofrecía un panorama internacional aún más desolador, dominado por la guerra fría.

© Time Magazine

En estos lejanos recuerdos destacan dos mujeres: Margaret Thatcher, cabeza de uno de aquellos países en guerra; y Karin Ebensperger, la comentarista internacional más importante de Chile. Más allá de su posición política, Thatcher marcó un hito en esos años: las mujeres podían tomar decisiones relevantes para la guerra o la paz. Y en Chile, esos eventos eran comentados para todo el país por Karin, una mujer cuyo análisis era altamente valorado. Mi conclusión en ese momento fue que lo ideal era ir más allá del análisis e intentar contribuir de manera concreta a la solución pacífica de controversias entre países. Esta inquietud permaneció en el tiempo y definió mi vocación.

Pero un buen internacionalista necesita conocer otras disciplinas, y particularmente historia. Mis días más felices en la universidad fueron aquellos dedicados a estudiar y enseñar Historia de las Instituciones Españolas y Latinoamericanas y Derecho Romano. La historia sigue siendo fuente de apoyo e inspiración para mi trabajo.

perfil twitterOtras pasiones que me acompañan desde siempre son la psicología, la filosofía y las artes escénicas, todas útiles para comprender la experiencia humana. La música ocupa un lugar especial (el violín y el canto me han acompañado desde niña). Como decía Nietzsche, sin música, la vida sería un error.

Estos variados intereses se plasman en mis columnas. También recurrentes en mis escritos son los temas de política, diplomacia pública, educación e igualdad de género, particularmente el liderazgo femenino.